Gominola Nº 27 - Little Red Riding Hood

Cosas que una se encuentra de camino a casa de su abuela...
 
C/ Veinte metros, Valladolid.

...y que sirven como leit motiv de la semana.
 
¡Feliz lunes!


Teenage dream

Respirar.
                 Recuperar.
                                  Retomar.
                                                 Repasar.
                                                               Regresar.
                                                                               Reinventar.
                                                                                                  Reposar.

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Hace un par de semanas me despidieron, desde ayer soy oficialmente una más dentro del cómputo tremendo de parados en España.
La gente me pregunta cómo me encuentro y yo... sonrío. Sonrío a lo grande y de la manera más culpable que he sonreido jamás.

Señoras y señores, doy fe de que no hay mal que por bien no venga -Alicia, este refrán para el calendario del 2013, s'il te plaît- y me sabe mal decirlo porque no es políticamente correcto, pero a mí me han hecho tremendamente feliz con el despido.

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Como es de imaginar, en su momento subí aterrorizada al despacho de Gerencia, lloré como un bebé recogiendo mi mesa del #despacho132, protagonicé un melodrama con esa compañera que a día de hoy considero mi hermana mayor... pero esa misma noche brindé con verdejo por volver a ser dueña de mi tiempo.

  • No tengo la seguridad de una nómina a final de mes, ni tarjetas de visita con mi nombre y mi contacto, pero todas las cosas que hago cada día las hago queriendo hacerlas, poniendo en ellas actitud, cariño e intención.

  • Doy gracias por la oportunidad que se me presentó sin buscarla hace dos años, pero soy feliz por poder volver a abrir las puertas que cerré en ese momento.

  • Soy consciente de que sigo viviendo una situación de privilegio, sin niños, hipotecas ni quebraderos de cabeza domésticos; por eso mismo me alegro de haber sido yo y no cualquier otro compañero quien se haya ido de la casa y me permito la frivolidad de vivir este momento como un regalo.

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Ahora estudio, leo, paseo, desayuno, veo películas, voy a exposiciones... y soy feliz.

La mala época por la que todo el mundo me da el pésame está siendo la más dinámica y enriquecedora que he vivido en mucho tiempo y doy gracias todos los días por haber jugado a ser adulta, por haber aprendido tanto de esa experiencia, y por contar ahora de nuevo con la posibilidad de ser niña a los 25.
Ir a clase en sudadera y con la carpeta llena de apuntes e ideas, quedarte en la cama el día que necesitas dormir algo más, preparar una entrega sobre el tema más inverosímil... son experiencias que saben a nuevo cuando las aprecias con otra mirada y desde otro momento de tu vida.

Ayer, sin embargo,  pasé el día dándole vueltas a la idea de que, al llegar tan ávida de disfrutar de lo cotidiano a este punto de mi camino, corro el riesgo de absorber todo con demasiada intensidad, de ser incapaz de ordenar lo que me llega y no poder asimilarlo.

Justo cuando más borracha de estímulos, proyectos e ideas estaba, llegó este vídeo y con él, el concepto:

Cuando la vida te invite a ser adolescente, no analices, no saques conclusiones; limítate a hacer las cosas sencillas: a besar, correr y brindar...

ROMA, film promocional de 55DSL S/S2012 Collection.

El verano en que sonreímos peligrosamente

Hay veranos calurosos.
Hay veranos serenos.
Hay veranos de playa y risas, de carretera y manta.
Hay veranos eternos y veranos breves...

Algunos veranos son indelebles.

Esta mañana corté las pulseras de hilo que llevaba en la muñeca desde junio -con el mismo sentimiento que los toreros cuando se cortan la coleta- y no pude evitar sonreír cuando vi la marca blanca que habían dejado sobre el moreno.

Efectivamente, este verano ha dejado huella... porque cabe toda una vida en un verano.

  • Caben las barbacoas en la terraza, los planes en torno a una mesa.

  • Caben las celebraciones, la euforia, el dejarse llevar.

  • Caben las noches sin prisa, Hawai y Bombay en un piso.

  • Cabe ser turista en tu propia ciudad y mirarla con ojos nuevos.

  • Caben los planes de siempre.

  • Caben los planes de Nunca Jamás.

  • Cabe recuperar lo natural, dejarse querer sin maquillaje.
 
  • Caben todos los colores y lo simbólico.

  • Caben las experiencias que curan y ayudan a estrenar un corazón nuevo.

  • Cabe dejar que la vida te despeine.

  • Cabe la poesía.

  • Cabe ser niño otra vez.

  • Caben los días especiales.

  • Caben los amigos que se convierten en familia.


  • Cabe el trabajo en equipo.

  • Cabe mirar dentro de uno mismo.

  • Cabe mirar más allá.


...

...porque hay veranos en los que se toca el cielo con la punta de los dedos.

Gominola Nº 26 - Ebria


Una de mis citas favoritas -de Baudelaire- dice:
"...emborráchate de vino, de poesía, de virtud… pero emborráchate."

 
A veces es bueno vivir las cosas en exceso, a lo grande, inconsciente, a toda velocidad...

Y yo, que soy muy obediente, el miércoles me emborraché de cine.


La mía es una Universidad pequeña y joven; sólo tiene 10 años y en este tiempo ha ido creciendo en alumnos y titulaciones, por eso -a lo largo del último curso - han construido un nuevo y enorme edificio con la intención de que las instalaciones se adaptaran a la nueva realidad de la Uni.

Uno de los servicios que pedía a gritos una ampliación era la Biblioteca y por eso se decidió trasladarla... lo que, en la práctica, significa transportar de un edificio al otro un fondo bibliográfico de unos 16.000 volúmenes y cerca de 2.000 DVD’s.
Como las cajas no se ordenan solas, acabamos pasando la mañana  entre estanterías y polvo cargando con los tomos gordísimos de la Espasa y la Menéndez Pidal... Era entretenido pero agotador y yo acabé por dar tanta pena a mis compañeras que decidieron mandarme a colocar el archivo audiovisual para que no muriera en acto de servicio...

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Llegué al archivo y me encontré 13 enormes cajas repletas de carátulas y fui abriéndolas como hace un niño con los regalos el día de Reyes.

Ordenaba títulos y más títulos.

El gatopardo.
La tentación vive arriba.
Curvas peligrosas.
El último tango en París.

Elaboraba listas mentales.

Besos robados.
Eva al desnudo.
Factory girl.

Perdía la noción del tiempo leyendo las sinopsis.

West Side Story.
Las vírgenes suicidas.
¿Qué fue de Baby Jane?

Dejaba escapar una sonrisa culpable.
 
Oficial y caballero.
Mucho ruido y pocas nueces.
El apartamento.
Inocencia y juventud.
Tener o no tener.

...
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No pude evitar emborracharme como en esas noches en que sales tan sólo a dar una vuelta y llegas a casa de madrugada con los zapatos de la mano.

No pude evitar inaugurar un nuevo lugar favorito en el mundo.

London calling


Durante todo el verano -y hasta este miércoles- en Valladolid hemos podido ver esto.

Carla entró en la exposición.
Sí, porque le apetecía... pero también porque sentía que así estaría más cerca de Mia durante algunos instantes.
La echaba de menos.

Sacó su móvil e hizo un par de fotografías procurando que el vigilante no se diera cuenta... y a modo de flash disparó una enorme sonrisa culpable.

"Bueno, justo y necesario."

Deberían existir moto-taxis: llegaríamos siempre rápido a los sitios pese al tráfico y podríamos darnos el capricho de vez en cuando de coger uno por el simple placer de ir de paquete...

Y aunque no estaría mal que el servicio tuviera más o menos este aspecto:


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Nosotras nos lo estábamos imaginando más bien así...
 
 
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Hopes, desires, quips and scribbles..

 
Libreta de Ted Baker y estilográfica de Campo Marzio.

El primer paso para ser feliz lo das el día que comprendes que puede que el destino te entregue el texto de lo que vas a vivir, pero que de ti dependen el color de la tinta y la textura del papel con los que redactar tu vida.

Blown

Siete de la tarde y ni una pizca de sol.

Tus nubes tenían que ver con lo que sientes, las mías con lo que hago; de cualquier modo, las dos veíamos el presente sombrío y el futuro sumido en la niebla.

 
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Sólo necesitamos dos batidos y un minuto para encender la luz. Funcionó -siempre funciona-.

Tres horas después, rebosando planes y luciendo maravillosas sonrisas culpables salimos a caminar por el centro de la ciudad y nos reímos a carcajadas cuando el viento se empeñó en levantar nuestros vestidos por los aires.
Estábamos contentas, relajadas y dispuestas a bebernos la vida con la misma facilidad que esas copas de vino blanco... y por eso no nos dimos cuenta.

No supimos ver que incluso el viento estaba de nuestra parte y que por eso nos animaba a alzar el vuelo impulsándonos desde los pliegues de nuestras faldas.



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Gominola Nº 25 - 22 ºC

Convertir la pausa de la comida en un momento para mí...

"El Peso", C/ Peso, 2. cp. 47001, Valladolid

Una bolsa llena de gominolas...

Hoy cumplo 25 años.

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No me gustan; 25 es una cifra redonda que suena a persona seria y a asunción de compromisos, pero anoche pensando en el último de todos mis años, en el montón de cosas -sencillas y complejas- por las que he pasado desde el último 24 de julio, no pude evitar que se me escapara una maravillosa sonrisa culpable...
Entre muchas otras cosas, estos 365 días me han servido para:
  1. Ver del tirón las trilogías de El PadrinoEl Señor de los Anillos y también las ocho de Harry Potter.
  2. Tener mi primer contacto con My Fair Lady y Pulp Fiction.
  3. Disfrutar de una exposición retrospectiva sobre Yves Saint Laurent.
  4. Aprender con amigos a apreciar un buen vino.
  5. Ir a clases de salsa y bachata.
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     6. Descubrir una inesperada devoción por el pilates.
     7. Hacer locuras: por ejemplo, coger un tren a Madrid un domingo a las 17:00 h y volver a
         Valladolid en el AVE de las 21:00h -el mejor gin de todo el año con diferencia-.
     8. Firmar un contrato indefinido.
     9. Empezar una segunda carrera.
    10. Recuperar del baúl de los recuerdos amistades increíbles.
    11. Enamorarme hasta la médula y acto seguido sobrevivir a un horroroso desamor.
    12. Ganar un concurso de karaoke.

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    13. Ir a un concierto de Enrique Iglesias después de pasar la adolescencia cantando sus canciones delante del espejo.
    14. Descubrir a Marwan.
    15. Compartir una semana con gente de 22 nacionalidades distintas.
    16. Pasar la noche en un local londinense de burlesque -por definir de algún modo un sitio indescriptible-.
    17. Ir a la ópera por primera vez -ahora en la ducha tarareo Turandot-.
    18. Celebrar la final de la Eurocopa en Cibeles -y tratar infructuosamente de convencer a medio Madrid de que ni mis amigas ni yo eramos guiris-.

¡Teresa, Viveka y yo!

    19. Pasar media tarde en una bañera llena de té.
    20. Sentir que crecía por dentro con El mundo amarillo de Albert Espinosa, conectar con Risto Mejide leyendo El pensamiento y el sentimiento negativo y hacerme adicta a Boris Izaguirre con Dos monstruos juntos.
    21. Ver por primera vez un partido de fútbol en el campo.
    22. Celebrar mi bautismo taurino con Morante, El Juli y Josemari Manzanares.
    23. Añadir un capítulo determinante a la historia de nunca acabar que tengo con él...
    24. Celebrar dos veces el Año Nuevo.
    25. Recibir flores en el despacho por mi cumpleaños.

G.

Finalmente, concluí que vivir los 24 ha sido igual que disfrutar de una enorme bolsa de gominolas de todos los sabores...
¡Estáis invitados a compartir conmigo las golosinas de mis 25!