Respirar.
Recuperar.
Retomar.
Repasar.
Regresar.
Reinventar.
Reposar.
La imagen llega desde aquí, vía Pinterest.
Hace un par de semanas me despidieron, desde ayer soy oficialmente una más dentro del cómputo tremendo de parados en España.
La gente me pregunta cómo me encuentro y yo... sonrío. Sonrío a lo grande y de la manera más culpable que he sonreido jamás.
Señoras y señores, doy fe de que
no hay mal que por bien no venga -
Alicia, este refrán para el calendario del 2013, s'il te plaît- y me sabe mal decirlo porque no es políticamente correcto, pero a mí me han hecho tremendamente feliz con el despido.
La imagen llega desde aquí, vía Pinterest.
Como es de imaginar, en su momento subí aterrorizada al despacho de Gerencia, lloré como un bebé recogiendo mi mesa del
#despacho132, protagonicé un melodrama con esa compañera que a día de hoy considero mi hermana mayor... pero esa misma noche brindé con verdejo por volver a ser dueña de mi tiempo.
- No tengo la seguridad de una nómina a final de mes, ni tarjetas de visita con mi nombre y mi contacto, pero todas las cosas que hago cada día las hago queriendo hacerlas, poniendo en ellas actitud, cariño e intención.
- Doy gracias por la oportunidad que se me presentó sin buscarla hace dos años, pero soy feliz por poder volver a abrir las puertas que cerré en ese momento.
- Soy consciente de que sigo viviendo una situación de privilegio, sin niños, hipotecas ni quebraderos de cabeza domésticos; por eso mismo me alegro de haber sido yo y no cualquier otro compañero quien se haya ido de la casa y me permito la frivolidad de vivir este momento como un regalo.
La imagen llega desde aquí, vía Pinterest.
Ahora estudio, leo, paseo, desayuno, veo películas, voy a exposiciones... y soy feliz.
La mala época por la que todo el mundo me da el pésame está siendo la más dinámica y enriquecedora que he vivido en mucho tiempo y doy gracias todos los días por haber jugado a ser adulta, por haber aprendido tanto de esa experiencia, y por contar ahora de nuevo con la posibilidad de ser niña a los 25.
Ir a clase en sudadera y con la carpeta llena de apuntes e ideas, quedarte en la cama el día que necesitas dormir algo más, preparar una entrega sobre el tema más inverosímil... son experiencias que saben a nuevo cuando las aprecias con otra mirada y desde otro momento de tu vida.
Ayer, sin embargo, pasé el día dándole vueltas a la idea de que, al llegar tan ávida de disfrutar de lo cotidiano a este punto de mi camino, corro el riesgo de absorber todo con demasiada intensidad, de ser incapaz de ordenar lo que me llega y no poder asimilarlo.
Justo cuando más borracha de estímulos, proyectos e ideas estaba, llegó este
vídeo y con él, el concepto:
Cuando la vida te invite a ser adolescente, no analices, no saques conclusiones; limítate a hacer las cosas sencillas: a besar, correr y brindar...
ROMA, film promocional de 55DSL S/S2012 Collection.